miércoles, 20 de agosto de 2014

Extremos



A mediados de agosto de 1917, hace menos de un siglo, Marcelino García Barragán comenzaba una meteórica carrera militar con la obtención del grado de Capitán Segundo de infantería, luego de participar en distintas campañas, entre ellas la del Yaqui.
Como todos los personajes históricos, García Barragán tuvo una personalidad llena de contradicciones: mientras fue gobernador de Jalisco impulsó la infraestructura de educación básica en nuestra región construyendo, por ejemplo, los centros escolares Chapultepec en Autlán y Ávila Camacho en El Grullo pero tuvo también una participación destacada en la represión del movimiento estudiantil del 68; sufrió en carne propia las consecuencias de perder la gracia de quienes detentaban el máximo poder en el país al ser obligado a renunciar a su cargo de gobernador unos días antes de finalizar su mandato pero se convirtió también en una especie de cacique regional en la Costa Sur del Estado…
En fin, hay quien lo recuerda como un benefactor y quien lo recuerda como un villano y ambas posturas tienen fundamentos. Desafortunadamente casi nadie lo recuerda como uno más de nosotros, naturales de la Costa de Jalisco, que probablemente hubiéramos cometido acciones similares, o no, de haber vivido también sus circunstancias.
Aunque lo mismo aplica para cualquier otro personaje histórico, tanto los que fueron santificados por el discurso oficial como para los que fueron satanizados, el ejemplo de García Barragán es significativo por la polarización de opiniones que genera.
A esta polarización contribuye, sin duda, la manera en que el sistema educativo busca hacer perdurar el recuerdo de personajes como éste entre los niños y jóvenes:Marcelino García Barragán es uno de los autlenses más homenajeados en actos cívicos pero, a diferencia de otros personajes destacados, cuando se homenajea a García Barragán casi nunca se mencionan sus acciones en beneficio de Autlán. Marcado como está este militar por su participación en la represión del movimiento del 68, cuando el orador da su discurso, éste suele estar plagado de alusiones al "respeto", la "defensa del estado de derecho" o "el juicio del pueblo", todo esto en velada referencia a su fama de represor, aunque jamás se menciona abiertamente al mencionado movimiento. Por otro lado, estos homenajes acartonados no hacen mucho por mantener viva en la memoria de las nuevas generaciones la imagen del personaje en cuestión. Más bien se va reforzando la imagen "broncínea" del personaje, alejándolo de cualquier relación que se pueda establecer entre él y la vida cotidiana de los ciudadanos. Una prueba de esto es la actitud de los estudiantes que siempre se acarrean al homenaje. Creo que debe haber mejores formas de recordar a nuestros personajes históricos, una en la que se estimule la formación de una opinión crítica sobre ellos.

martes, 19 de agosto de 2014

Pedro Rosas "el Autlán"


Pedro Rosas Quezada, el Autlán, es un torero autlense nacido el 23 de febrero de 1938 quien, en su vejez, es dueño de una enorme cantidad de recuerdos que le ha dejado una vida novelesca. Sobrino de un músico de la banda Autlán, su afición a los toros nació desde su infancia, en la entonces nueva plaza Alberto Balderas a la que podía entrar sin pagar gracias a este parentesco. Ahí, afirma haber visto torear a Joaquín Rodríguez Cagancho y a un joven Jorge Carrillo Chavalillo.
Fue tal su afición, que desde niño decidió dedicarse a los toros. Persiguiendo este destino, marcha a la ciudad de México a mediados de los años 1950, a casa de unos familiares suyos, entre los que estaba su hermano mayor. Éste, quizás con buenas intenciones, lo obliga a regresar a Autlán, más el joven Pedro, ya estando en la terminal de los autobuses Tres Estrellas de Oro decide quedarse en la capital aún sin el consentimiento de su familia, lo que lo obliga a vivir en la calle. Así estuvo un par de meses, por el rumbo de Niño Perdido (vaya ironía) y Garibaldi, desempeñando pequeños trabajos o de plano pidiendo un taco en los negocios de comida para subsistir.
El infortunio templó su carácter, preparándolo para las penurias que viviría en los siguientes años, ahora como chonero o torero semiprofesional. Una vez que logró conectarse con el mundillo de los toros comenzó a lidiar, junto con algunos jóvenes compañeros de profesión, en pequeños pueblos de los alrededores de la capital, casi siempre ganado criollo o cebú. Así, debutó en 1958 en Real del Monte, Hidalgo, toreó su primer ganado de casta en Zacatlán, Puebla y se vistió de luces por primera vez en Atotonilco el Alto, Hidalgo. Siguió su carrera de chonero en los estados de Michoacán, Guerrero, Veracruz, Morelos, Querétaro y los estados citados anteriormente.

En Tiríndaro, Michoacán. El Autlán es el primero desde la izquierda.

El Autlán recuerda momentos muy gratos de su carrera como torero, como el ambiente de camaradería que vivió en el parque Balbuena, donde entrenaban los toreros como él en la ciudad de México, y donde también lo hacían futbolistas y boxeadores semiprofesionales. También recuerda las casi apoteósicas bienvenidas de que eran objeto él y sus compañeros en algunos pueblos en los que se presentaban, donde los llegaban a agasajar con bandas de música, danzantes y toda clase de honores. Uno de estos lugares era Zacapu, Michoacán, donde los "pajones", como llamaban los capitalinos a los habitantes de las rancherías, salían a recibirlos a la carretera a caballo, con música. En la ciudad de México, donde residía, conoció e hizo amistad con personajes como Javier Solís, el boxeador Mantequilla Nápoles y otros.
Pero no todo fue alegría: recuerda las grandes penurias que en ocasiones sufría para trasladarse a los pueblos donde había ferias y para conseguir la oportunidad de torear en ellas, siempre con el bolsillo casi vacío. Le tocó también sufrir la muerte en el desempeño de su oficio de amigos cercanos, como el Negro Aviña, también chonero, muerto por un toro en Tepalzingo, Morelos, un par de días después de que, junto con el Autlán y otros compañeros, había festejado su cumpleaños.


Terminó su carrera a los 33 años, al pasarse de la edad para debutar como novillero. A partir de entonces desempeñó diversos oficios, entre ellos el de mesero, en el que duró más de quince años en una importante cadena de hoteles, y montó algunos negocios por su cuenta. Regresó a Autlán hace un par de décadas.

La Escuela Taurina: Es imposible pensar en Pedro Rosas el Autlán sin tener en cuenta su trabajo como instructor en la Escuela Taurina de Autlán, en la que trabajó desde su fundación en 2006 hasta hace pocos días, en que renunció por motivos de salud. Esta escuela nació a iniciativa del ingeniero Francisco Espinoza, secretario del Ayuntamiento en funciones en aquel año.
En los primeros años de la escuela, con apoyo del Ayuntamiento, el maestro Pedro y los alumnos viajaban constantemente a Querétaro, Aguascalientes y a las sedes de otras escuelas taurinas, donde tenían la oportunidad de practicar. De hecho, la escuela de Autlán forma parte de la Federación de Escuelas Taurinas, inscrita por el Autlán en la ciudad de Querétaro, donde además contactó a novilleros como Michelito Lagravere y Pola Sanromán para que se presentaran en Autlán.
En la Escuela Taurina de Autlán se formó Eduardo Ortega, quien debutó como novillero, y otros jóvenes que han cortado orejas en Colima, alternando con alumnos de la escuela taurina de Guadalajara, como Óscar Rosas y Alejandro Tapia, el Loco de la Quinta.

Con los primeros alumnos de la Escuela Taurina de Autlán.
Desde poco tiempo después de su apertura, el apoyo oficial para la escuela ha ido desapareciendo, al grado de que actualmente se limita a pagar el combustible por el traslado a otras ciudades. Ya ni siquiera en los últimos Carnavales se ha abierto un espacio para que los alumnos se presenten en su plaza; el maestro Pedro refiere que los organizadores ya no han querido saber de festivales taurinos: en este último Carnaval ya ni siquiera desfilaron en el Entierro del Mal Humor. Comparado con otras ciudades de tradición taurina, como Aguascalientes, donde los alumnos de la escuela taurina incluso pueden entrar gratis a las corridas, la situación de la escuela autlense es precaria.
Aunque afirma que para cualquier ciudad taurina es motivo de orgullo tener una escuela de este tipo, también cree que la tradición en Autlán se está perdiendo, desplazada por el jaripeo y la cultura y mercantilización que lo rodean. El Autlán cree que si las autoridades y el patronato organizador del Carnaval no rescatan la tradición de la charlotadas, en la que los jóvenes vivían de cerca el toreo, y no se apoya debidamente a la escuela taurina (en la que ya había tres novilleros listos para debutar, que tuvieron que dedicarse a trabajar en otra cosa), la tradición en Autlán se va a perder definitivamente y la presunción de tener aquí el mejor Carnaval taurino del mundo va a ser cada vez más hueca.
Termino este artículo con una de las últimas frases que me dijo el maestro Pedro Rosas cuando platicamos: "Los antitaurinos no van a poder contra la tauromaquia, la afición la van a acabar los que han abusado constantemente del público."

lunes, 18 de agosto de 2014

Los restos del acueducto de Ayutita

El acueducto cerca de su arranque en el arroyo de Ayutita.

El abasto de agua para Autlán es un problema que data del Virreinato. Como escribimos aquí el año pasado, los autlenses del siglo XVIII solucionaron parcialmente este asunto trayendo agua desde el arroyo de Ayutita, al norte del pueblo, mediante un acueducto de piedra, que se terminó de construir en el año de 1727, según cuenta don Rubén Villaseñor Bordes. Ya en el pueblo, el agua se distribuía mediante pilas ubicadas en lugares estratégicos.
Desde hace tiempo este acueducto está en desuso, aunque hay versiones de que todavía corría agua por él hace unos cuarenta años. Con el tiempo han ido desapareciendo tramos de esta obra, primero dentro del pueblo (las pilas dejaron de utilizarse hace mucho) y después también en su tramo que corre en despoblado, entre el arroyo de Ayutita y la esquina de las calles de Capaya y Lázaro Cárdenas, donde hasta el año pasado estaban en pie todavía los arquitos que le dieron el nombre al popular barrio del norte de Autlán y sobre los que corría el acueducto.
La mañana de este domingo nos dimos a la tarea de buscar los tramos todavía existentes del acueducto, partiendo desde el fraccionamiento Castellón hacia el norte. Esto fue lo que encontramos:

A unos veinte metros del arroyo de Ayutita, cerca del camino que comunica esta población con Autlán, hay restos de lo que parece ser el primer tramo del acueducto, que corre a ras del suelo, como se ve en la foto que aparece al inicio de este artículo. La parte más cercana al arroyo está enterrada en una arena fina, probablemente traída por las crecientes. El tramo que todavía se conserva aquí está cubierto por maleza y es utilizado para conducir un tubo de PVC con el que presumiblemente se distribuye agua a los sembradíos cercanos. La parte visible de este primer tramo no supera los diez metros, aunque hay que decir que se encuentra en relativamente buenas condiciones; sus piedras no parecen estarse desprendiendo y el canal que conducía el agua permanece en buen estado.

Antes de llegar al fraccionamiento Castellón.

Siguiendo este tramo hacia el sur, la línea por donde pasaba el acueducto ahora conforma la colindancia trasera de los terrenos que están sobre el camino. Hacia el sur ya no encontramos más restos del acueducto, hasta unos 100 metros antes de llegar al fraccionamiento Castellón. Aquí el acueducto sigue en pie, todavía casi a ras del suelo y también en relativamente buenas condiciones, como se ve en la foto anterior. Ya entrando al fraccionamiento Castellón se observan algunos tramos más, aunque con cortes en algunos terrenos y sirviendo como cimiento a algunas fincas. De hecho, prácticamente todas las construcciones que hay a espaldas de este fraccionamiento utilizan el pequeño muro que sostiene al acueducto, de menos de un metro de altura, como cimiento, como se puede ver en la foto.

El acueducto sirve como cimiento a este muro.

Último tramo del acueducto.


Después del fraccionamiento encontramos el primer tanque de almacenamiento de agua que, según una inscripción que se puede ver en una de sus esquinas, probablemente fue construido en 1967. Desde aquí corre otro tramo del acueducto, sobre un muro ya de más de un metro de altura que sirve también como límite de una vivienda, para perderse definitivamente antes de llegar al lugar donde antes estuvieron los arquitos y donde ahora se levanta una construcción que permanece en obra negra, misma que aparece en la siguiente imagen. Este último tramo del acueducto es el más llamativo y accesible a la vista, por su altura y cercanía con la calle de Capaya.

Junto a estos árboles se encontraban los arquitos.

Los pocos restos que quedan de este acueducto, que tiene un gran valor histórico, están todos dentro de propiedad privada y depende de la voluntad de sus dueños el que sigan existiendo, aparte del interés que los autlenses demostremos por conocerlos y conservarlos.

domingo, 17 de agosto de 2014

Biografía de don Jaime Llamas García


Tomado del folleto "Jaime Llamas García, una vida dedicada al servicio de la comunidad", publicado por la Benemérita Sociedad Mutualista de Empleados, Obreros y Artesanos de Autlán en julio de 1986.

Hay individuos que van por el mundo sembrando favores; que dejan a su paso una estela de recuerdos agradables, porque nunca escatiman su ayuda, y hacen el bien sin distingos de ninguna especie. Individuos que como lo expresara el excelso poeta ruso León Tolstoi:

"...el bien hicieron con ansia inmensa
sin esperanza de recompensa,
como las aguas del manantial."

Jaime Llamas es de esa clase. Provinciano de pura cepa, enamorado de la patria chica a la que siempre vuelve al término de las labores que le obligaron a abandonarla, breve o largamente, pero siempre de manera provisional. Sus estadías en la capital del Estado o de la República son simples exilios voluntarios, realizados siempre con responsabilidad y agrado, pero que jamás le retendrán más tiempo que el indispensable para la realización de su cometido, al término del cual se reintegrará a la quietud de su casa solariega.
Pero aquí o allá, como integrante del Congreso Federal, como tesorero municipal de Guadalajara, como secretario y síndico del Ayuntamiento autlense, como directivo de las múltiples agrupaciones de las que ha formado parte, o como simple ciudadano, su bonhomía, su generosidad sin límites, su espíritu de servicio e incluso su cartera, siempre estuvieron dispuestas a acudir en ayuda de quien lo requería.
Jaime Llamas vino al mundo un día 17 de agosto de 1897 en la finca conocida como El Retoño y que actualmente ostenta el número 102 de la calle Antonio Borbón.
Fue el tercero de cuatro hijos varones que procrearon don Mauricio Llamas y doña Donaciana García. Cursó su instrucción primaria en el Instituto Autlense y que en aquel entonces se conocía únicamente como "el Instituto". Fue condiscípulo de quienes posteriormente se convirtieron en notables abogados jaliscienses, los hermanos Víctor y Mauro González Luna, y también de quien muchos años después ocupó el cargo de ministro de la Defensa Nacional, gral. Marcelino García Barragán.
En el mismo Instituto, que estaba dirigido por el ameritado educador R.P. Manuel C. Silva, cursó dos años de educación preparatoria, aprobando entre otras materias, álgebra, francés e inglés.
En el año 1913, con el propósito de que abrazara la carrera sacerdotal, fue enviado por sus padres al seminario de la ciudad de Colima, población a la que se trasladó siguiendo la antigua ruta: El Grullo, El Limón, Tonaya, San Gabriel y Sayula; lugar este último donde abordó el ferrocarril que lo condujo a la capital del vecino Estado.
Por los disturbios que a nivel nacional ocasionara la intervención norteamericana al puerto de Veracruz en 1914 el seminario de Colima, igual que otras instituciones similares, cerró sus puertas y el adolescente Jaime tuvo que regresar al terruño.
Don Francisco Verduzco lo empleó en su establecimiento comercial ubicado en la esquina noroeste que forma la confluencia de las calles Nezahualcóyotl y Zaragoza y que poco tiempo después se fusionó con otro que el propietario tenía frente al mercado Juárez y que ya desde entonces ostentaba el conocido nombre de La Colmena. Allí prestó sus servicios como dependiente por espacio de un año.
Habiendo surgido una vacante en la tienda propiedad de doña Adela Blake viuda de Barragán, el joven Llamas dejó La Colmena y se trasladó a La Esmeralda ubicada en el extremo sur del portal Morelos, cuando éste lucía su antigua estructura colonial, similar a los otros tres que aún existen en los costados de los jardines Madero (Constitución) e Hidalgo.
Allí laboró 16 años consecutivos, hasta 1930, en que por sugerencia de un antiguo condiscípulo y a la sazón diputado al Congreso Estatal, sr. Salvador Rodríguez, fue designado secretario del Ayuntamiento, permaneciendo en el puesto hasta el año de 1939, correspondiéndole por lo tanto ser colaborador de varios presidentes municipales, como Alfredo Cuéllar Castillo, Serapio Ortega, Felipe Uribe, Ponciano Ponce, Juan González, José Ramírez y José Guadalupe Zamora, entre otros.
En el año de 1939 fue designado diputado al Congreso de la Unión, desempeñándose como tal hasta 1942 en que fue nombrado tesorero municipal de Guadalajara, durante la gubernatura del gral. Marcelino García Barragán; este empleo lo conservó hasta el año 1946 en que nuevamente volvió a ser electo diputado federal, para el trienio 1946-1948.
Las dos ocasiones en que ocupó la curul del XI Distrito Electoral en el edificio de la calle de Donceles, compartió las labores legislativas con personajes bastante connotados de la política nacional, tales como Leobrado Reynoso, Alberto Trueba Urbina, Manuel Bernardo Aguirre, Rubén Figueroa, Alfonso Corona del Rosal, Juan Gil Preciado, Luis Ordorica, Blas Chumacero, Antonio Nava Castillo, Florencio Salazar, Jacinto López, Aquiles Elorduy, Braulio Maldonado, Carlos Sansores Pérez, Lauro Ortega Martínez y Rodolfo González Guevara, entre otros.
Al término de su segunda gestión y rehusando quedarse en la capital de la República, a pesar de los reiterados ofrecimientos de empleo que le hicieron muchos de los compañeros de la Cámara, volvió al terruño, dedicándose a la administración de su rancho, sin dejar de tener participación en todas aquellas labores que de una u otra forma beneficiaban su pueblo, actitud que observó siempre, hasta que los años, al minar su salud, lo han obligado a recluirse en su casa, de la cual sale esporádica y brevemente.
Corría el año 1920; el joven Jaime acostumbraba frecuentar la zapatería que en sociedad habían formado su hermano Mauricio, Felipe Uribe y Gildardo Michel y que se localizaba por la calle Obregón, anexo al predio donde actualmente se ubica el Cinerama Autlán. Allí, en medio del calor de la camaradería, Felipe, que recientemente había vuelto de Yucatán en donde conoció la filosofía del mutualismo, logró contagiar con su entusiasmo a otros jóvenes y algunas personas maduras, para formar una "Sociedad Mutualista", la que finamente se constituyó el 1 de septiembre de ese mismo año. Don Jaime fue socio fundador y posteriormente presidente en varias ocasiones. Desde su fundación, don Jaime ha sido uno de los pilares más solidos del mutualismo autlense.
En 1937 y con motivo de la inauguración de la biblioteca pública "Paulino Navarro", vino a Autlán el ministro de Educación Pública don Gonzalo Vázquez Vela, don Jaime aprovechó las buenas relaciones existentes entre el ministro y nuestra paisana la srita. Domitila Colmenares Adame y con la colaboración de otras personas, entre ellas don Felipe Castañeda, en cuya casa se ofreció una comida a la que asistió el entonces diputado Salvador Rodríguez, le hizo saber al ministro la necesidad de formar una escuela de segunda enseñanza, el éxito coronó el proyecto de don Jaime. El ministro favorablemente impresionado hizo la promesa de crear una escuela secundaria "por cooperación", para la cual habría una aportación mensual de la Federación, de 400 pesos, otra cantidad igual por parte del Estado y 100 pesos del Ayuntamiento. Antes de cumplirse un mes, la escuela estaba funcionando.
Don Jaime también formó parte del primer plantel de maestros que tuvo como director al maestro Ignacio Cárdenas Ochoa, tocándole impartir la clase de inglés, que abandonó para ir a ocupar su escaño en el Congreso de al Unión.
Tiempo atrás, siendo todavía secretario del Ayuntamiento, fue invitado por el médico municipal, dr. Luis Enrigue Villaseñor, a presenciar y ayudar en la curación de una persona que había sido herida en el abdomen por arma blanca.
La penuria del entonces llamado "Hospital", en donde en forma totalmente rudimentaria y valiéndose de licor a manera de anestésico se realizó la intervención quirúrgica, hizo nacer en don Jaime la idea de construir un verdadero hospital. El proyecto mereció la total aprobación del médico municipal y se pusieron de inmediato manos a la obra.
Valiéndose de la amistad que ambos tenían con el sr. Elías Hurtado, quien contaba con relaciones en México, por haber sido diputado por el Distrito, con el lic. José Benítez, exgobnernador del Estado y en ese tiempo subsecretario de Gobernación y posteriormente titular de la dependencia, se trasladaron a la capital don Jaime, el doctor Enrigue y el sr. José Flores Galindo.
Las relaciones de los políticos autlenses en la capital fueron decisivas y el propio jefe del departamento de Salubridad, dr. Gustavo Baz, donó $100,000.00 como ayuda para la construcción del hospital.
Por esos días  terminaron los trabajos de construcción del puente de El Corcovado. Don Jaime encabezó la comisión que brindó un convivio al ing. Leonides Villafuerte, jefe de la delegación de Comunicaciones y Transportes en el Estado, quien hizo la inauguración de la obra y al ing. Jaime J. Merino, constructor del puente. El agasajo les valió el obsequio de vigas de fierro, varillas, cemento y madera, materiales con los que se inició la construcción del hospital.
Don Marcelino García Barragán, gobernador del Estado, hizo una aportación de $10,000.00 y obtuvo que por mediación del dr. Pascasio Gamboa, ministro de Salubridad, la secretaría a su cargo creara un subsidio de $30,000.00 anuales.
El lic. Víctor González Luna hizo una generosa aportación de 100,000 pesos. La dirección de la obra fue encargada al sr. José Gómez Llamas.
Durante la presidencia del profr. Francisco Espinoza Sánchez vino el ministro de Salubridad. Quedó tan gratamente impresionado y satisfecho del avance de la obra y de la manera como se habían estado administrando los fondos, que ofreció que la secretaría a su cargo terminaría el hospital.
Merecidamente don Jaime presidió el primer patronato del hospital, que contó también entre sus integrantes a los doctores Alfredo Avelar y Carlos Ramírez.
Igualmente tocó a don Jaime formar parte del grupo fundador de la Escuela Preparatoria Regional Autlense, proyecto que se gestó en la casa del señor Miguel Gómez Mancilla, y cuando el proyecto comenzó a convertirse en realidad, fue administrador de los fondos que se recaudaron para la construcción del edificio, cuya edificación tocó dirigir al ing. Jorge Michel Gómez. Los fondos fueron recaudados durante las fiestas de Carnaval de 1965, siendo presidente municipal el dr. J. Jesús Velázquez Gómez, en cuyo mismo periodo se gestionó la construcción de la Escuela Técnica Agropecuaria.
Se desempeñaba como secretario particular del presidente Adolfo López Mateos el lic. Agustín Yáñez, con quien don Jaime tenía gran amistad. Mediante la intervención del lic. Yáñez ante el secretario de Educación Pública lic. Víctor Bravo Ahúja se dieron los primeros pasos. Fue el propio don Jaime quien hizo viaje a la capital de la República, con resultados muy favorables. Después de la entrevista con el ministro, solo quedó pendiente el aval del gobernador del Estado, profr. Juan Gil Preciado, quien lo extendió sin reticencias y la escuela se hizo realidad.
Al dr. Velázquez lo sustituyó en la presidencia municipal Heriberto Corona Estrada, quien tuvo la idea de construir un aeropuerto regional. Para ello solicitó la ayuda de don Jaime, quien secundó el proyecto y participó activamente y con éxito en la tarea de convencer a otros tres propietarios de terrenos colindantes: don Felipe Castañeda, a los herederos de don Juan Salomón y a don Everardo López Alcocer, administrador de los bienes del señor José Flores, habiendo obtenido la anuencia de todos para la escrituración de 2.5 hectáreas de terreno por cada parte, en favor del municipio, en donde finalmente se construyó el aeropuerto.
La intervención de don Jaime Llamas fue también determinante para que se celebrara en Autlán el XIV Congreso Nacional Mutualista.
Supo valerse de los medios y las personas idóneas para lograr en primer lugar, la designación de la sede, y luego interesar y lograr la colaboración del gobernador del Estado para que el Congreso se realizara en nuestra ciudad, con un éxito extraordinario.
Algo que merece mención especial, porque muy pocas personas lo saben, es que fue, gracias a las gestiones que realizó durante su primera actuación como diputado, que muchas de las propiedades de la Iglesia que el Gobierno incautó y que iban a ser subastadas entre particulares, fueron adjudicadas a los municipios donde se encontraban.
El entonces presidente de la República, gral. Manuel Ávila Camacho, aceptó de buen grado la iniciativa, y de esta manera pasaron a ser propiedad municipal la finca conocida como El Diezmo, donde actualmente se encuentra el jardín de niños Josefa Ortiz de Domínguez y la Cruz Roja, la finca de la escuela de Emilita Velazco, que posteriormente fue adquirida por el sr. Jesús Villaseñor, el curato de El Chante, el convento de Ejutla, el edificio donde se ubica la presidencia municipal de El Grullo y el curato de Juchitlán.
Mérito mayor corresponde a una altruista labor que don Jaime ha desempeñado calladamente a lo largo de su vida. Muchos de los profesionistas autlenses de extracción humilde deben en gran parte su carrera a la desinteresada ayuda que el sr. Llamas les proporcionó, animándolos a matricularse en la incipiente escuela secundaria, consiguiéndoles empleo, proporcionándoles la alimentación en su propia casa, gestionándoles becas para proseguir sus estudios en la capital o dándoles dinero directamente.
Muchos fueron los estudiantes autlenses que recibieron trabajo en la tesorería municipal de Guadalajara, trabajo en horarios especiales que les permitía continuar estudiando. Gracias a ello pudieron lograr su carrera.
Puede decirse, sin exagerar, que muy pocas son las obras positivas realizadas en Autlán, en donde don Jaime Llamas no haya tenido participación. Pocos como él pueden ufanarse de una labor tan fructífera y al mismo tiempo tan desinteresada. Con justicia, la BSMEOA, de la cual él puso los cimimentos, le rinde merecido homenaje.

viernes, 15 de agosto de 2014

Sobre el deterioro de la infraestructura urbana de Autlán

El kiosco de la plaza Carlos Santana.


Publicado originalmente en Letra Fría.

Hoy quiero llamar la atención sobre el deterioro paulatino (y a veces no tanto) que sufren actualmente algunos símbolos populares de Autlán, debido al mal uso por parte de los ciudadanos y a la falta de mantenimiento y vigilancia de las autoridades.
Este deterioro es generalizado en toda la infraestructura urbana, desde calles hasta edificios públicos, pasando por monumentos y lugares de esparcimiento. Sin embargo, el daño es más notorio en lugares que fueron diseñados y construidos con el objetivo primordial de lucir bien y ser agradables y cómodos para sus usuarios. Dos ejemplos muy vigentes en estos días son el jardín Carlos Santana y el kiosco del jardín Constitución.
El jardín Carlos Santana de la colonia Echeverría fue construido en el lugar que antes ocupaba una cancha de futbol sin empastar, que provocaba grandes tolvaneras en temporada de secas. Ahí se logró tener una plaza muy amplia, cómoda y bonita, con grandes y bien cuidadas jardineras (que aún se conservan en buen estado), un foro para eventos artísticos con su camerino, un kiosco de buen tamaño, una fuente, mucho espacio para caminar o correr y hasta una cancha de basquetbol o futbol. Pero lo más lucidor es la inconclusa Rotonda de los Músicos Autlenses, donde existe una estatua de Carlos Santana y un busto de José Santana, el padre de Carlos. Esta rotonda, especialmente la estatua, pudo haber sido un atractivo turístico de nivel internacional. Sin embargo, a trece años de su inauguración la plaza completa luce vandalizada, con grafitti, destrucción de sus instalaciones y robo de piezas metálicas, que incluyen las dos placas que hubo en la rotonda y casi todo el barandal del kiosco.
El kiosco del jardín Constitución tiene más de un siglo en funcionamiento, con algunas remodelaciones y cambios en su fisonomía. En su momento cumplió con las funciones de un ágora; desde ese lugar el señor Ernesto Medina Lima dio a los autlenses el mensaje de que el gobierno mexicano había declarado la guerra a las naciones del Eje Berlín-Roma-Tokio, en junio de 1942. Actualmente, debido a su uso como sede del macronacimiento que se instala ahí en diciembre y al nulo mantenimiento, el kiosco se ve muy deteriorado, con boquetes en el techo debido a los daños que presentan las láminas, pérdida de piezas de herrería, incluyendo el arpa o laúd que se encontraba en el techo, y unos pegotes de pegamento y chicle en el piso, escaleras y base.
Los autlenses todos los días usamos estos y otros espacios y casi nunca ponemos atención al lento pero constante deterioro que sufren. Y, si nos damos cuenta, nunca decimos nada. ¿De qué sirve, entonces, que cada nueva administración municipal haga una obra “insignia” si las siguientes la van a abandonar mientras los autlenses ni nos enteramos?

lunes, 11 de agosto de 2014

Refranero 1: Préstamos de Rojas


Hace siglo y medio, durante la Intervención Francesa, Autlán y la región fueron el teatro de operaciones de grupos guerrilleros que combatían a los invasores, de los que el más importante fue el de Antonio Rojas. Originario de la hacienda de El Buey, en el municipio de Tepatitlán, este hombre ya era un bandolero y guerrillero experimentado cuando inició la invasión; de hecho, formó la Brigada Rojas en 1858, en apoyo al partido liberal y combatió a los franceses mediante tácticas guerrilleras en el sur de Jalisco y Colima.
Sin embargo, sus procedimientos crueles y sanguinarios, herencia de su época de bandido, propiciaron que no fuera bien visto por sus compañeros liberales. Santos Degollado, jefe del ejército republicano, lo declaró fuera de la ley en 1858, después de haber asesinado al conservador José María Blancarte, violando una amnistía. Poco después, sin embargo, tuvo que levantar este decreto ante la escasez de personal que aquejaba a los liberales.
Esta forma de proceder de Rojas se manifestaba también con el pueblo llano, que tuvo que sufrir todo tipo de vejaciones, asesinatos, robos y otros crímenes, "por el puro gusto de aprovechar aquellos momentos en que se podían cometer los mayores crímenes con la más segura impunidad", según escribió el periodista Ireneo Paz, quien lo conoció de cerca. Fue precursor de Pedro Zamora en la práctica del bandolerismo enmascarado con bandera política.
Uno de sus trabajos favoritos era la imposición de "préstamos" forzosos a los ricos de los pueblos importantes que quedaban bajo su poder. Estos préstamos no eran más que extorsiones, como las que cometió Zamora medio siglo después.
Esta actividad quedó grabada en la cultura popular de la región mediante la expresión "préstamos de Rojas", que se aplicaba a todo aquel préstamo de dinero del que se tenían serias dudas de su recuperación. Todavía los autlenses de hace un par de generaciones exclamaban "¡préstamos de Rojas!" cuando algún amigo o familiar le requería alguna cantidad de dinero, aunque fuera mínima, para dar a entender que ese dinero no regresaría, dada la fama de mala paga que se le adjudicaba el pediche.
Actualmente la expresión ya no se usa, al menos entre las generaciones más recientes, y queda solamente como un recuerdo de los dichos y las palabras que usaban los abuelos.

domingo, 10 de agosto de 2014

Tesoros Ocultos



Publicado originalmente en Letra Fría.

Con el título deTesoros Ocultos, el cronista no oficial de Unión de Tula, don Moisés González Urista, acaba de publicar su más reciente libro. Se trata de una antología de relatos y leyendas sobre tesoros, extraídos de la tradición oral de 27 de los municipios de Jalisco.
No faltan aquí las leyendas de ánimas que resguardan dinero enterrado por bandidos “revolucionarios”, extraños fuegos que aparecen en las noches indicando dónde se encuentra el entierro, casos fortuitos de gente que se enriqueció de la noche a la mañana gracias a un afortunado descubrimiento y otros de tesoros que han sido buscados durante años sin que nadie lo haya podido encontrar. En fin, relatos como los que la mayoría escuchamos en nuestra infancia en boca de nuestros mayores, pero ahora reunidos en un tomo con referencias de lugares, nombres y protagonistas.
Don Moisés recurre, como en sus libros anteriores, a las fuentes orales de los diferentes municipios, abundantes en supersticiones y demás referencias a lo sobrenatural. Los relatos que componen esta antología conservan estas referencias y, en la mayoría de los casos, también el sentido moralizante o edificante que muchos de ellos tienen originalmente.
Hay constantes menciones de los recuerdos que la gente tiene de personajes como Antonio Rojas y Pedro Zamora y del carácter de cada uno de ellos, manifestados en la forma que la tradición les atribuye de disponer del producto de los constantes robos y extorsiones a la población regional: enterrar fabulosos tesoros en lugares casi inaccesibles y, para mejor preservarlos de manos extrañas, los enterraban acompañados de cadáveres, cuyos espíritus servirían de guardianes por toda la eternidad.
El libro, que contiene relatos de los municipios de Ameca, Autlán, Ayutla, Bolaños, Cocula, Cuautla, Ejutla, El Grullo, El Limón, Huejúcar, Jilotlán de los Dolores, Juchitlán, La Barca, La Huerta, Mascota, Mixtlán, Poncitlán, Purificación, Santa María del Oro, Talpa, Tomatlán, Tonaya, Tuxcacuesco, Tuxpan, Unión de San Antonio, Unión de Tula y Zapotlán, puede conseguirse en cualquier librería de la región.
 
Ficha técnica:
Autor: GONZÁLEZ Urista, Moisés.
Título: Tesoros Ocultos. Relaciones de tesoros fabulosos.
1ª edición, del autor.
2014.
224 pp.

viernes, 8 de agosto de 2014

Vitroimpresionismo en el Museo Regional

El Camino.

Esta noche en el Museo Regional, ante unas 80 personas, la artista autlense Eva Pelayo Corona inauguró su exposición Siempre Juntos, de la técnica llamada vitroimpresionismo. El acto comenzó a las 20:45 hrs.
Antes del corte de listón, que marcaría el momento de la inauguración formal, el pintor Pedro Amador dio una plática sobre el arte hecho con vidrio, haciendo referencias a los vitrales góticos y a las innovaciones de los empresarios Tiffany en el trabajo de este material, para comentar enseguida el trabajo de la expositora. Como "un resumen de la historia del arte" calificó a la obra que compone la exposición que se inauguró hoy.

Pájaro Coa.

Siempre Juntos se compone de 32 cuadros, entre los que hay paisajes, bodegones, retratos, aves, flores y otros temas, inspirados principalmente en el movimiento impresionista del siglo XIX. La técnica en que están hechos, el vitroimpresionismo, consiste en la utilización de pequeñas piezas de vidrio de distintos colores, con los que se crea la composición del cuadro, haciendo las veces de la pintura aplicada sobre la tela.
La obra de Eva Pelayo, de un gran valor estético, ya se ha presentado en espacios importantes del país y hay piezas suyas en colecciones particulares en Estados Unidos y Europa, lugar éste último donde se expondrán en el futuro cercano.


domingo, 3 de agosto de 2014

Maestra María Mares


Publicado originalmente en Letra Fría.

Se llamaba María Mares. Mariquita. Era la directora, y era también la maestra de sexto año. Mariquita nos habló de la ‘Iliada’ y ‘LaOdisea’ y nos habló también de La Guerra del 14. Nos habló de todo: de la locomotora, de las vacunas, de la electricidad...
Antonio Alatorre
En esta semana que está terminando se cumplieron 135 años del natalicio de la maestra María Mares, nacida el 30 de julio de 1879 en Autlán.
Obtuvo su título de profesora normalista en Colima, para regresar a Autlán a hacer su carrera docente en las escuelas “Elemental y Superior para Niñas y Elemental y Superior para Niños”. Durante su dilatada carrera formó a una generación de autlenses que destacaron en el ámbito nacional en profesiones tan dispares como las artes, la política, la milicia y las letras a mediados del siglo XX: Antonio Alatorre, Hermilio Hernández, Paulino Navarro, Marcelino García Barragán, Efraín González Luna, entre otros.
Fue precisamente don Antonio Alatorre quien en diferentes textos nos dejó el recuerdo de lo que fue la enseñanza que impartía la maestra María Mares (Mariquita la llamaba él): sin otro libro que uno de lecturas, con ella aprendió literatura, ciencias duras, anatomía, álgebra, oficios, astronomía, música y otras materias que actualmente se medio aprenden hasta la preparatoria (en el mejor de los casos) y tuvo actividades como el registro de los fenómenos climatológicos diarios y la realización de experimentos de física en un rudimentario pero funcional laboratorio, todo en la escuela primaria. También tenían una cooperativa que operaban los mismos alumnos.
Ignoro si esta forma de enseñar fue diseñada por la maestra Mares o si fue producto de los planes de la Secretaría de Educación Pública. Lo que sí sé es que en nuestros días, en un Autlán mucho más grande y que ya pasó por un proceso de apertura y “progreso” y que, en teoría, tiene mucho más recursos, ni remotamente se enseña así en las escuelas primarias.

sábado, 2 de agosto de 2014

Nomenclatura urbana


Publicado originalmente en Letra Fría.

Una de mis diversiones favoritas, y de las que puedo seguir disfrutando a pesar de las obligaciones laborales, paternales y de estudios, es trasladarme a mis distintos asuntos, siempre que puedo, caminando. Además del consabido beneficio del ejercicio moderado para el cuerpo y del placer de estar en contacto directo con el pueblo y mis conciudadanos, un entretenimiento extra de esta actividad es conocer el nombre de las diferentes calles, portales, jardines, edificios y casi cualquier lugar susceptible de ser elegido para eternizar el recuerdo de algún personaje, haciendo siempre mentalmente un recorrido por la biografía de cada uno y cavilando el motivo por el que se habría decidido bautizar así a cada lugar.
En Autlán, como en todos los pueblos y ciudades del país, a partir de la llegada del nacionalismo revolucionario fuimos sustituyendo los sencillos, útiles y hasta poéticos nombres que la costumbre y el uso habían ido imponiendo a los distintos lugares dentro del pueblo (la calle Honda, la calle del Instituto, los barrios del Campamento o de la Ondina) con los de personajes tomados de la Historia oficial. Así, vamos de los nombres más convencionales y omnipresentes (Juárez, Hidalgo, Carranza o Independencia Nacional) hasta nombres de benefactores del pueblo y solamente conocidos en la región, como José Corona Araiza, Antonio Borbón o Felipe Uribe. Los contrastes no paran aquí: también vamos de nombres de grandes artistas e intelectuales, como Clemente Amaya, Antonio Alatorre o José Clemente Orozco hasta oscuros funcionarios preparatorianos como Luis Rafael Martínez Pérez y próceres del partido político al que le tocó en suerte gobernar el municipio en algún momento, como los priístas Luis Donaldo Colosio o Luis Echeverría.
El observar el asunto de la nomenclatura urbana también tiene su lado curioso: tenemos por ejemplo una calle que no tiene domicilios (Ernesto Medina Lima), un nombre mal escrito que se eternizó con la costumbre (Mariano Bárcenas en lugar de Mariano de la Bárcena) o la mezcla de nombres como Simón Bolívar y Libertadores con Las 3 Carabelas y Cristóbal Colón en una misma colonia (Las Américas, of course).
Para ahondar en el conocimiento del nombre y los nombres que conforman al pueblo de Autlán, recomiendo ampliamente (apenas hace una semana celebrábamos el Día Mundial del Libro), la obra de don Ernesto Medina Lima, en especial el libro Calles y barrios de Autlán. Es de muy mal gusto no conocer al personaje cuyo nombre lleva la calle donde vivimos.

martes, 29 de julio de 2014

Autlenses por el mundo 1: Alfonso Hernández, estudiante en Australia


Soy Alfonso Hernández, tengo 23 años, originario de Autlán de la Grana, y actualmente estudiante de la Licenciatura en Administración en el Centro Universitario de Costa Sur.
La idea de irme a Australia surgió desde que entre al CUCSur a la carrera de Administración, pero para ese entonces tenía el impedimento del idioma ya que mi nivel de inglés no era suficiente para poder hacer un intercambio a un país anglosajón. Así que el primer paso que dí fue pedir un permiso en la carrera e irme a una escuela de inglés en Vancouver, Canadá. Allá estuve 8 meses de los cuales estudié 4 en el "Vancouver English Centre".
Fue una gran experiencia, viví todo ese tiempo en un país que era desconocido para mí, donde no tenía ni familiares ni amigos que me estuvieran esperando, pero a lo largo de la primer semana ya había hecho un grupo grande de amigos de diferentes países como Corea, Venezuela, Brasil, Japón, Tailandia, Italia, Costa de Marfil, entre otros, en general una escuela con gran diversidad cultural.
A mi regreso a Autlán y a la universidad seguí estudiando inglés para prepararme para el examen TOEFL, que tenía que acreditar ya que es un requisito indispensable que piden las unversidades en el extranjero. Para ese entonces aun no sabía a qué universidad aplicaría, ya que la convocatoria para intercambios aún no se daba a conocer.


A inicios de este año la Coordinación General de Cooperación e Internacionalización de la UdeG publicó una invitación que hacía la University of Technology de Sydney, para un curso intensivo  de "Habilidades Directivas", que es una de las asignaturas que forman parte de la Licenciatura en Administración.
Para mí fue muy atractivo el curso ya que lo presentaban de una manera muy dinámica, ofrecían clases en aula, pero también visitas a empresas y charlas con directivos de algunas empresas importantes de Australia, así como el poder convivir con estudiantes internacionales y también australianos. Así fue como me enteré del "UTS Business School Winter Program".
Al principio lo vi como prácticamente imposible de alcanzar ya que le dieron mucha difusión y en tan solo 4 días ya se registraban más de 1600 visitas para esa convocatoria, sin embargo no quería dejar de participar, reuní toda la documentación que se necesitaba y la envié sin comentarle a nadie, ya que era una convocatoria amplia donde se convocaba a todos los estudiantes de las áreas economico-administrativas de todos los centros universitarios de la U de G y el CUCEA.
Al cumplirse el tiempo de la convocatoria entro a la página de la CGCI en Facebook, para ver quiénes habían sido seleccionados y fue una gran sorpresa, que la verdad no esperaba, el ver mi nombre junto al de otras dos compañeras de la U de G.
Seguía otra ardua tarea que era continuar el trámite directamente con la University of Technology y reunir los recursos para poder asistir, ya que si bien la matrícula estaba incluida no lo estaban el hospedaje, la alimentación y el traslado.
Desde el momento que pude platicar con el maestro Alfredo Ortega, rector del CUCSur, primero me manifestó su alegría por haber sido seleccionado por la universidad y al mismo tiempo su incondicional apoyo. Sin el apoyo del CUCSur y el de mi familia hubiera sido muy difícil poder asistir. De los tres seleccionados al final solo pude asistir yo, debido a que una compañera no fue aceptada por la universidad australiana y mi otra compañera no pudo obtener la visa a tiempo (que por cierto es un proceso algo complicado).
El día 3 de julio salí de Guadalajara rumbo a Sydney, Australia con escala en Los Ángeles, California, el vuelo más largo que haya hecho en mi vida. Llegué el día 5 de julio a las 6 de la mañana tiempo de Australia, apenas las 3 de la tarde del 4 de julio hora del centro de México sin saber qué pasaría, llegando a un país completamente diferente, en el curso yo era el único latinoamericano, ese mismo día llegaron al departamento que nos asignó la universidad mis demás compañeros, en total 6 incluyéndome, provenientes de diferentes lugares del mundo con los que a lo largo de las tres semanas hicimos una gran amistad: Anita de Austria, Vera de Holanda, Ken de Hong Kong, Elise de Hawai (EUA) y Frank de China.


En esas tres semanas asistimos a clases con un muy alto nivel de exigencia y extremo rigor en la puntualidad, pero a la vez un trato muy amable y cálido por parte de todo el personal de la universidad y de nuestros compañeros australianos. Visitamos diferentes empresas e instituciones públicas, así como oficinas administrativas de dos clubes deportivos de gran relevancia en Australia. Cada uno de los que vivíamos en el departamento cocinó algo representativo de la comida de su país. Me costó mucho trabajo encontrar los ingredientes pero al final logré hacer tacos de lengua.
Sydney es una ciudad bastante multicultural, sin embargo la población de mexicanos en Australia se dice que es de apenas alrededor de 3000 en todo el país, y vaya que es un país de grandes dimensiones, mucho más grande que México en extensión territorial. Por este motivo la comida mexicana que se puede encontrar es más bien Tex Mex y la que se parece a la tradicional se ofrece en muy pocos restaurantes y a un muy alto costo: un platillo de mole cuesta alrededor de $26 AUD, casi $300 pesos mexicanos. Aunque la comida en Sydney es generalmente muy cara si la comparamos con el precio de la comida aquí, el salario también es mucho más alto si lo comparamos con el salario en México.
Australia es un país muy dinámico, en constante crecimiento, sus relaciones económicas son principalmente con los países asiáticos, y también la mayoría de los turistas provienen de allá, no existe mucha relación comercial o turística con México pero, eso sí, la cerveza Corona está presente ahí como en todo el mundo, igual que nuestro tequila.
Es triste darme cuenta una vez más cómo nos ve el mundo, estuve en convivencia con amigos de diferentes continentes y todos al escuchar México coinciden en el miedo que tienen ellos y sus familias de visitar nuestro país por todo lo que se habla de la violencia en los medios de comunicación. Mi tarea en parte fue hacerles ver que, si bien no somos el país más seguro, la violencia se concentra en ciertas áreas del país y que pueden venir sin problema. Todos quieren venir porque saben de la riqueza cultural y natural que México puede ofrecer, pero sí le hace mucho daño al país la fama que se le ha creado.
Regresé a México después de tres semanas con todas las ganas de aplicar todo lo que aprendí allá en la escuela y también de cada uno de mis compañeros, es una experiencia que me deja amigos, conocimiento y muy buenas experiencias. 
Existen muchos apoyos que en ocasiones no se utilizan por desconocimiento o por desinterés, es importante salir y ver qué es lo que otros países están haciendo, para nosotros hacerlo mejor. Somos una gran nación que también tiene mucho qué ofrecer, tenemos que poner de nuestra parte y creer en nosotros mismos para seguir avanzando.


domingo, 27 de julio de 2014

Javier Vázquez Grela en el Museo Regional


La noche de este sábado el pianista español Javier Vázquez Grela ofreció un recital en el salón de usos múltiples del Museo Regional, que comenzó a las 20:45 hrs. y fue presenciado por unas 130 personas.
El programa, de aproximadamente una hora de duración, consistió en la interpretación de composiciones de autores europeos de la etapa romántica. En la primera parte ejecutó tres de los nocturnos más conocidos de Federico Chopin y dos polonesas del mismo autor. La segunda parte estuvo dedicada a Franz Liszt y Enrique Granados, de quienes interpretó El sermón de los pájaros, de la leyenda de san Francisco de Asís y La capilla de Guillermo Tell, del ciclo Años de peregrinaje, ambas del primer autor, y La maja y el ruiseñor, de la ópera Goyescas, y un Allegro de concierto, del autor español.
Fuera de programa y a petición del público ejecutó el Nocturno póstumo de Chopin y La gitana enamorada, de la serie Mujeres españolas de Joaquín Turina.
Antes de cada pieza o de cada serie de éstas, el ejecutante explicaba algunas de sus características y su historia, con lo que los asistentes pudimos conocer más de la música que escuchamos. El comentario general entre el público fue bastante positivo para la calidad de la ejecución y la selección de las piezas para el programa.

sábado, 26 de julio de 2014

Biografía de don José María Casillas



Texto proporcionado por el señor Agustín González Sánchez, bisnieto de don José María Casillas.


Nació este preclaro hombre de letras en el Rancho de la Tinaja, cerca de la Capilla de Guadalupe, municipalidad de Tepatitlán, Jalisco, el 22 de octubre de 1859, siendo sus  padres los señores Simón Casillas y Asunción Aguirre. Transcurrió su infancia en La Capilla de Guadalupe, lugar a donde cambió su residencia su familia y donde hizo los estudios de instrucción  primaria nuestro biografiado.
Habiendo quedado huérfano de madre a corta edad, a él y a sus hermanos los tomó bajo su protección la caritativa sra. doña Dolores Aceves, quien se empeñaba en que terminada la primaria se dedicase a la agricultura, cosa a que él rotundamente se negó. Aquella naturaleza dotada de clara inteligencia y amor al estudio no estaba hecha para las diarias faenas de la agricultura; necesitaba, como las águilas, el campo amplio de la ciencia y el saber para extender sus alas. El resultado de esta negativa fue que dicha señora les retiró su ayuda tanto a él como a sus hermanos, pasando entonces en unión de sus padres a radicar en Guadalajara, donde entró al Seminario Conciliar haciendo allí los estudios de preparatoria.
Sentía el joven Casillas alguna inclinación a la carrera sacerdotal, pero hablando un día con el sr. canónigo don Lauro Díaz Morales, uno de sus profesores, sobre este asunto, dicho señor le dijo que un sacerdote, para cumplir debidamente su misión, debía ganar un alma por cada peso que recibiera como remuneración a su ministerio y esto lo desanimó, decidiendo seguir la carrera de medicina. Los sacrificios con que hizo sus estudios fueron muchos, pues habiendo muerto su padre, dos hermanas que nunca lo abandonaron, con el trabajo de sus manos costearon todos los gastos que ella originó hasta presentar su examen de recepción, el 5 de septiembre de 1884, siendo aprobado con la mayor calificación, a la edad de 25 años.   Fue tal su dedicación y aprovechamiento en los estudios que nunca obtuvo una mala nota, siempre calificaciones excelentes.
El día de su recepción  no tuvo a ninguno de sus familiares a su lado para mostrarle el fin de su carrera, su título, pues sus hermanas se encontraban fuera de la ciudad, pero al que estaba hecho a los reveses de fortuna no podía impresionar grandemente este detalle.
Él contó con la mayor sencillez a los concurrentes a la fiesta con que festejó sus Bodas de Oro profesionales, que ese día saliendo del examen, encontrándose solo, compró unas gorditas y se sentó a tomarlas en una banca de la plaza principal de Guadalajara. Esta fue la celebración de una carrera hecha con mil penalidades pecuniarias pero rica para la inteligencia y el saber.
Partió el joven doctor para la población de Chalchihuites, Estado de Zacatecas, de donde regresó a Guadalajara en agosto del siguiente año para contraer matrimonio con la srta. profesora Sabina Gómez, el 16 de agosto de 1885, regresando luego a Chalchihuites con su esposa, en donde fijó su residencia.
En esta población desarrollo varias actividades, además de su profesión, en los ramos religioso, político y social.
Fue presidente municipal, por su conducto se encargó a Barcelona la preciosa escultura de la Inmaculada que se venera en el templo de San Pedro del mismo lugar, contribuyendo con cuantioso donativo para las festividades anuales de dicha imagen. Escribió muchas composiciones poéticas, tomando parte en los juegos florales a los que convocaron en México para presentar composiciones en verso dedicadas a la Inmaculada, presentando el dr. Casillas una verdadera joya literaria que con gran amor dedicó a María, de quien siempre fue ferviente devoto.
Editó una Geografía Universal que incluía otra breve del Estado de Zacatecas, que fue  ordenada como libro de texto sobre la materia en las escuelas de dicha entidad. Tenía también una botica, mas nunca pudo formar un patrimonio para su vejez, pues en su hogar solo había lo indispensable, debido a gran caridad con los necesitados, a quien no solo impartía los servicios de su profesión gratuitamente, sino que al ver su miseria les proporcionaba dinero para alimento y curación.  Fue gran amigo del director del periódico “El Tiempo” que  veía la luz pública como diario en México, el sr. don Victoriano Agüeros a quien dedico la composición poética titulada “Al Periodista Católico”. Sus hijas aún conservan correspondencia que se cruzo entre ellos. "Saludo al Pabellón Nacional”, “Consejo a mis hijos”, “La Musa en la Botica”, y muchas otras composiciones las escribió durante su permanencia allí.
El año de 1905 cambio su residencia a la población de Autlán, Jalisco, en donde residían algunos familiares, continuando allí el desarrollo de sus actividades. En muchas ocasiones, para las festividades patrias del 5 de Mayo y 16 de Septiembre, él por su cuenta editó y regaló un periódico chico titulado “Patria” y casi siempre fue el presidente de la junta patriótica que organizaba dichos festejos pero se destacó su patriotismo el año de 1910 al celebrarse el centenario de la iniciación de nuestra Independencia, pues en ese día se sirvió en su domicilio particular gratuitamente un desayuno a 300 niños pobres de ambos sexos que hicieron su primera comunión, obsequiándoles además  ropa y juguetes.
Formo parte de la sociedad “Leopoldo Valencia” formada de varios poetas y escritores autlenses.
En 1912 fue nombrado Diputado al Congreso del Estado de Jalisco, por el Partido Católico Nacional, pasando a residir a Guadalajara, además de sus trabajos de Diputado, ocupó el puesto de director de un diario que se publicaba entonces Llamado “ El Regional “ en cuyas columnas vieron la luz publica varias producciones literarias de su propiedad, posteriormente tuvo el puesto de Contador Mayor de Hacienda hasta 1914 donde por la revuelta que asolaba al país tuvo que dimitir, no sin antes haber recibido del gobierno una carta donde encomiaban su trabajo y honradez. Debido a la persecución que se desato contra los católicos tuvo que salir de Guadalajara regresando a Autlán en donde editó un folleto titulado “Apuntes Etimológicos  de Autlán“.
En 1921 al celebrarse con gran pompa en esa población el Centenario de la Consumación de Nuestra Independencia Nacional, el dr. Casillas fungió como siempre de presidente de la junta Patriótica, resultando los festejos sumamente lucidos y de los cuales salio una reseña ilustrada con fotos de los carros alegóricos y combate de flores habidos ese día en un  álbum que el tuvo especial empeño en editar, habiendo antes de esa fecha organizado quermeses y comedias para ayuda de los gastos que originaron dichos festejos.
Con frecuencia ocupo el cargo de médico del Municipio, fundo en Autlán la Orden de Los Caballeros de Colón y fue nombrado Gran Caballero. Estableció la Adoración Nocturna de quien fue miembro activo hasta su muerte que ocurrió siendo presidente.
En 1925 volvió a Guadalajara donde recibió el nombramiento de Medico de la Delegación de Salubridad en la ciudad de Colima.
Con Motivo de la persecución religiosa que se desató, dimitió este puesto regresando después de 40 años al pueblito donde paso su infancia, La Capilla de Guadalupe, allí escribió y edito un opúsculo sobre esta población.
Por diversas circunstancias de orden material decidió regresar a Autlán en 1931 en donde paso los últimos años de su vida, dedicándose como siempre a la Literatura.   Escribió en este tiempo y edito dos folletos titulados: “Disertación sobre el día y la hora en que murió Jesucristo”  y  “La Eucaristía o la gracia del Bien”.
Volvió a ser varias veces médico del municipio, daba conferencias a los obreros, cada mes obsequiaba comida a los presos. Por las tardes daba consultas gratis a los pobres.   Perteneció a la Sociedad Mutualista de Empleados y Artesanos establecida  en Autlán donde le dieron la comisión  de Hacienda poniendo a su cargo de manifiesto su probidad y rectitud.
Cuando murió su esposa el año de 1930, intento reanudar sus estudios para sacerdote, pero circunstancias diversas se lo impidieron continuando siempre cultivando la poesía. Sus hijos conservan un álbum de todas sus producciones que tituló “Violetas” dedicado a la mayor de sus hijas con gran cariño que consta de 209 composiciones se distinto género: religiosas, patrióticas y cómicas,  todas muy bellas y llenas de sentido que denotan un espíritu fino y cultivado.
Arregló y editó un libro titulado “Antología de los Poetas Autlenses”, siendo este su último trabajo.
De naturaleza sobria y callada, no cultivaba muchas amistades, pero si era querido de todos por su saber y caridad.
Fue el padre de los pobres en quien ellos encontraban consuelo y alivio a sus necesidades.   Cuantas veces llegaron ante el, enfermos ya con un dedo colgando o heridos gravemente implorando su caridad porque otros médicos no habían querido atenderlos porque su pobreza no les permitía remunerarlos, y el los atendía al momento con solicitud gratuitamente.
Los últimos años de su vida quiso Nuestro Señor estuvieran llenos de penas morales y materiales, pero su fe ciega y su firme esperanza no lo abandonaron nunca, recibiendo con la mayor paciencia todas las calamidades,  hasta que una enfermedad del hígado puso fin a tan fructífera existencia, después de 17 días de agudos sufrimientos, durante los cuales no le faltó diariamente el Pan de los Fuertes, muriendo santamente el día 26 de Julio de 1944.
La Adoración Nocturna hizo celebrar por su Adorador y Presidente, solemne vigilia y misa cantada el día 27 del mismo mes antes del sepelio, teniendo verificativo este último a las 10:00 a.m.; habiendo acompañado sus restos hasta el panteón en donde se inhumaron, gran numero de socios de la Sociedad Mutualista y Millares de personas que lo estimaban grandemente como a benefactor de Autlán.
El señor Antonio Olmedo  en nombre de la Mutualista pronuncio ante su sepulcro sentida oración fúnebre en  la que se elogiaba y recordaba como hombre  cumplidor  de sus deberes católico-sociales.
Fue en la población  de Autlán donde desarrolló sus mayores actividades y sus habitantes lo recuerdan como benefactor de la humanidad.

Guadalajara,  Jal., a 18 de Diciembre de 1948.