domingo, 18 de agosto de 2013

Rivalidades



En su obra cumbre, Pueblo en vilo, don Luis González y González, el padre de la microhistoria, nos cuenta sobre la rivalidad soterrada (o no tanto) entre su pueblo San José de Gracia, Michoacán, y su vecino Mazamitla, Jalisco. Es una de esas rivalidades expresadas en comentarios, puyazos y alegatas entre los naturales de cada pueblo, en los que se ensalzan las ventajas de uno sobre el otro.
Aunque casi nunca trascienden las enfadosas alegatas que mencioné antes, estas rivalidades son muy comunes entre los latinoamericanos. Así, las vemos entre uruguayos y argentinos, centroamericanos y mexicanos o jalisquillos y chilangos, por solo mencionar algunos de los ejemplos más conocidos, quienes siempre compiten por poder presumir (verbo que conceptualiza mucho de la esencia de estas formas de competencia) un mayor desarrollo, un mejor equipo de futbol, mayor nivel cultural y hasta mujeres más bellas. La lista de presunciones, por supuesto, no es exhaustiva y nunca terminará de crecer.
De ninguna manera nuestra región podría sustraerse a la existencia de pueblos rivales. Aunque actualmente, con la llegada a Autlán de jóvenes de todas las poblaciones de la región a estudiar en el CUCSur, los de fuera suelen hacer comentarios comparando favorablemente las costumbres y características de su lugar de origen con las de Autlán, la rivalidad más añeja de la región es entre autlenses y grullenses.
Desde hace varias generaciones (me imagino que desde que El Grullo existe como pueblo), siempre ha existido un pique o competencia entre los originarios de los dos pueblos. Es casi inevitable que donde se junten autlenses y grullenses (un salón de clases, una fiesta) comiencen, en cuanto agarren confianza, las discusiones de cómo en El Grullo hay más comercio, pero en Autlán está el CUCSur, pero en El Grullo hay más tradición musical, pero Autlán tiene más historia, pero El Grullo siendo más joven casi tiene los mismos servicios, pero tienes que ir a Autlán a cualquier trámite, pero su Carnaval es puro vicio, pero bien que se llena de grullenses… y así ad nauseam.
Aunque esta clase de competencia parece ser inevitable por ser parte de nuestro carácter latino, además de resultar divertida hasta cierto punto, si un día se reemplazara por una actitud de cooperación e intercambio amistoso, como comienza a hacerse en algunos círculos, sobre todo artísticos y de difusión cultural, el binomio Autlán-El Grullo podría convertirse en uno de los polos de desarrollo más importantes de Jalisco, al nivel de ciudades mucho más grandes ubicadas en otras regiones.
Quizás algún día lo veamos.
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