domingo, 6 de marzo de 2016

El glifo de Autlán


Publicado originalmente en Letra Fría.


Si nos damos una vuelta por el sitio web oficial del gobierno de Jalisco nos podemos dar cuenta de que, de entre los 125 municipios del Estado, Autlán de Navarro y Ocotlán son los únicos que no cuentan con un escudo de tipo “europeo”, apegado (o intentando estarlo) a las reglas de la heráldica.

Los otros 123 tienen sus escudos en los que, casi todos, recurren a un “collage” de elementos representativos del municipio: los hay (muchos) que llevan entre estos elementos el glifo náhuatl de su nombre prehispánico (Tizapán el Alto, Pihuamo); los que recuerdan aspectos de su origen español (en el de Jalostotitlán aparece el virrey Antonio de Mendoza y en el de Lagos de Moreno está una torre con almenas y unos banderines rojo y amarillo); los que, a falta de historia, llevan representaciones de su vida actual (un balón de futbol y un mapa del municipio en el de El Limón y las chimeneas del ingenio en el de Casimiro Castillo); los que llevan imágenes religiosas (la corona de la virgen de la Inmaculada Concepción en San Diego de Alejandría) o de personajes del panteón cívico mexicano (Miguel Hidalgo en San Martín Hidalgo) y los que, incluso, contienen figuras ajenas a su identidad, como la grulla que aparece en el escudo de El Grullo.

Hay municipios cuyo escudo fue otorgado por una autoridad, como el de Guadalajara, concedido nada menos que por el rey Carlos I de España y V de Alemania (el de los chocolates) y el de Lagos de Moreno, presuntamente otorgado por la Audiencia de Guadalajara durante el virreinato. Otros hay que tienen escudos producto de un concurso de diseño reciente, como Ayutla y Ocotlán.
Autlán se distingue de todos por utilizar a manera de escudo el glifo náhuatl con el que se escribía su nombre y que podemos consultar en el Códice Mendoza, que se encuentra en línea para consulta libre. Representa el corte transversal de una corriente de agua (más o menos como veríamos un arroyo estando dentro de él).
Desde mi punto de vista, contar con este glifo a manera de divisa no es una carencia del municipio de Autlán: su representación estilizada resulta más limpia y fácil de identificar que un escudo cargado de elementos y es una representación simbólica del que puede ser el principal elemento identitario de cualquier persona o población: su nombre.
No cuento con la fecha de cuándo comenzó a utilizarse este glifo como representación del municipio. Don José María Casillas en su Estudio histórico, ortográfico y etimológico de Autlán, de 1912, aún no lo menciona, pero en la revista Autlán, publicada por el Ayuntamiento 1980-1982 ya aparece como símbolo municipal. Serían, entonces, un mínimo de 35 años utilizando el glifo como escudo, lo que ya lo mantiene posicionado como imagen del municipio en todo el mundo.

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